... ELLOS NUNCA SE PONDRÁN ANTE EL ESPEJO... - YO, SATÁN 

Antonio Álamo pone en tela de juicio los principios que sustentan a la multinacional más antigua que existe sobre la tierra.

El mismo autor, partiendo de su novela “Nata Soy”, ha llevado a cabo una adaptación ágil, dinámica y fiel, de su idea original. Un proyecto documentado, trabajado y observado con un punto de ironía sumamente interesante y con más de un punto de verdad que nos asombra y alegra.

“Yo, Satán” nos mira desde la cima de la jerarquía católica. Una pirámide literal y metafórica que marca una puesta en escena sencilla y enormemente gráfica.

Un fraile cacereño, exorcista, interpretado por Alfonso Lara, es requerido por la curia romana para que examine al Santo Padre (Pako Sagarzazu) quien, a ojos de sus consejeros, está siendo víctima de una peligrosa posesión diabólica.

Éste es el hecho a partir del cual, el autor abre el libro de los pecados inconfesados de una institución que cumple aquello de “haced lo que os digo, pero no hagáis lo que hago”... Aunque, a veces, lo que nos dice, deje un poquito que desear...

Traiciones, secretos, deseos... Codicia, en fin. Motivos todos, para destronar al estandarte de la religión católica y más cuando está poseído por los principios de la pobreza, de la solidaridad, de la humanidad... Principios que han quedado anulados tras las paredes de mármol, tras los dogmas excluyentes y la pobreza espiritual que planea libre, sobre la cúpula vaticana, sobre las cabezas de los representantes de un Cristo que, imagino, habrá cerrado los ojos para no ver tal desatino.

Fray Gaspar llega a Roma y se encuentra con un cardenal homosexual y un poquito salido (efectos secundarios del celibato y la represión), con otro cardenal que, a la postre, será el cerebro de la operación “asesinemos al Santo Padre”, dos monseñores que ansían ocupar el trono papal a toda costa y un arzobispo que, consciente de su “tirón social”, planea hacer la guerra por su cuenta y riesgo.

En medio de todo esto, Fray Gaspar obtendrá la recompensa a su “estupor”: En dos días es nombrado arzobispo por Su Santidad... En dos días él también será parte de la trama que se teje a espaldas de una marioneta, ridícula y por qué no, digna de lástima.

La inocencia de un fraile humilde, ajeno al poder que tanto determina nuestro ser, ajeno a la codicia y al protagonismo, queda corrompida por algo tan consustancial al ser humano como la vanidad, como el egoísmo.

Ése es el rostro de Satán. Ésa es la llamada que inconscientemente realizamos cada día y ésa es la respuesta que, obediente y solícito, nos ofrece el hermoso ángel caído.

La diferencia entre el “nosotros” común y ordinario y el “nos” que utilizan los líderes católicos, apostólicos y romanos, estriba en la mentira, el engaño, el fraude y la exclusión.

Quizá, no todo el mundo comulgue con el humor inteligente que Antonio Álamo ha utilizado para reflejar la realidad del interior del vaticano; quizá no todo el mundo sienta la tentación de pasar una hora y media redescubriendo una verdad supuesta y... casi, casi confirmada (Voy a poner el “casi” por si alguien se querella), quizá alguien sienta herida su fe, ante el comportamiento políticamente incorrecto de esa curia tan original...

Pero la verdad es que el auténtico asesino de la fe, lo que menoscaba las creencias de esos millones de almas es la actitud de los representantes religiosos, la homofobia de esos señores vestidos de rojo, negro o blanco. La falsedad de esas palabras que dicen “nada” y llegan hasta nosotros exultantes de una generosidad tan hueca como inexistente, la hipocresía de una sonrisa, de un abrazo, de una campaña humanitaria... cuyos fondos recaudados irán a engrosar las ya repletas arcas eclesiásticas.

Eso es lo que daña la fe... lo que la mata y nos mata a todos.

Esta puesta en escena sencilla en su esencia, ha sido dirigida por Álvaro Lavín; ha conseguido una curia romana exquisita, formada por Adolfo Fernández, Ildefonso Tamayo, Ramón Ibarra, Juan Fernández y Alex Furundarena.

Pako Sagarzazu ha interpretado a este original Papa, jugador de golf y aficionado a ponerse en la piel de Sor Adela.

Alfonso Lara es el inocente fraile y posteriormente avezado Arzobispo.

Son siete actores extraordinarios que se han sumergido de lleno, en el juego propuesto por el autor, desde el momento en el que aprenden a cantar la misa a través de un karaoke, hasta el instante en el que un francotirador busca el blanco papal, entre el patio de butacas.

“Yo, Satán” se ha estrenado dentro de la programación del Festival Internacional Madrid Sur, el pasado 22 de octubre en el Teatro Auditorio Federico García Lorca de Getafe y, permanecerá hasta el 8 de enero en Madrid, en el Teatro Bellas Artes.

Felizmente, la polémica está servida... y aderezada con unos ingredientes de primera calidad: Ironía, buen teatro e inteligencia.

 

YO, SATÁN.

Adaptación de la novela “Nata Soy” de Antonio Álamo.

Adaptador: Antonio Álamo.

Director: Álvaro Lavín.

Intérpretes: Adolfo Fernández, Alfonso Lara, Ildefonso Tamayo, Ramón Ibarra, Juan Fernández, Pako Sagarzazu y Alex Furundarena

 

  Sofía Basalo